Apuntes de iluminación en estudio (V): Convertir un fondo blanco en un fondo negro
Al meterse dentro de un estudio a hacer fotos, nosotros creamos la luz desde cero, con todas las ventajas (sobre todo, creativas), pero también con todos los inconvenientes. Por ejemplo, en muchas ocasiones nos vemos limitados por el propio estudio en cuestiones de tamaño, número de flashes, potencia de los mismos… o incluso por algo tan sencillo como querer un fondo negro para nuestras fotos, y encontrarnos con que sólo tenemos un fondo blanco impoluto, resplandeciente, brillante… justo lo que no queríamos.
Como recordaréis, en un artículo anterior en el que hablábamos de las distancias flash-modelo y flash-fondo, veíamos que era relativamente sencillo conseguir diferentes tonos de grises sobre un fondo blanco, controlando la caída de la luz. Para llevar esto al extremo y conseguir un fondo totalmente negro, la teoría nos dice que la distancia entre el modelo y el fondo debería ser muy grande en comparación con la distancia entre el flash y el modelo. Pero muchas veces no dispondremos de tanto espacio… qué hacemos?
Aquí tenemos una solución (he aumentado la exposición para que se vea el esquema). Lo que hago aquí es colocar una luz dura (en este caso hemos usado un nido de abeja) de forma lateral, para que la luz no se difunda alrededor, y a la vez he colocado un panel negro (también llamado sticko) para que la luz no rebote detrás, lo que nos daría algo de luz en el fondo.
El resultado es particular, y quizás la luz sea demasiado dura para algunos, pero este tipo de iluminación tiene matices que marcan mucho el rostro, y puede ser útil en según qué casos. Otras opciones para conseguir resultados similares con luz difusa sería realizando tapados, es decir, colocar paneles negros alrededor de la ventana para bloquear la luz en todas las direcciones excepto en el modelo. Como siempre os digo, probad sin miedo, experimentad posibilidades y disfrutad… Quizás consigáis convertir las limitaciones en nuevas opciones creativas.
Apuntes de iluminación en estudio (IV): Dos luces laterales a 90º
Cuando comenté el esquema de iluminación con luz frontal, os decía que el ángulo de incidencia os daría el nivel de sombra del lado no iluminado del rostro del modelo, de forma que, si llevamos el ángulo hasta el tope de 90º, tendremos medio rostro iluminado, y la otra mitad en sombra (más allá de ese ángulo metemos la luz por detrás del modelo, y tenemos luces de recorte… ya comentaré algo sobre ellas más adelante).
Pero, ¿y si ponemos una luz lateral a noventa grados, y otra luz también lateral a noventa grados en el lado opuesto del rostro? La teoría nos dice que en ese caso tendríamos el rostro totalmente iluminado, no? Pues sí, pero con matices, porque el rostro no es plano, sino curvo, y esa curva se marca en el centro del rostro en la línea que marca la frente, la nariz y los labios… al poner pues esas dos luces, tenemos ambos lados de la cara iluminados, excepto una línea vertical de sombra que atraviesa el centro del rostro.
Por supuesto, esa sombra se puede regular, y el truco aquí está en desplazar al modelo levemente hacia adelante o hacia atrás, de forma que los flashes invadan más o menos el centro del rostro. El fotómetro de nuevo será un gran aliado en esta tarea, al igual que las luces de modelado del flash.
La segunda forma de regular esa sombra es metiendo una luz de relleno, evidentemente. En este caso, sin embargo, creamos una iluminación que envuelve totalmente al modelo, o al menos, en la parte que ve la cámara, que es lo que importa. Y el juego de luces que puedes manejar tiene tantas posibilidades y es tan divertido explorarlas, que sólo te puedo recomendar que lo pruebes por tí mismo.
Apuntes de iluminación en estudio (III):Distancias!! flash-modelo/modelo-fondo/flash-fondo
Voy a hacer un pequeño inciso en esta serie de artículos que estoy escribiendo sobre esquemas de iluminación para comentar un detalle a priori anecdótico, pero de vital importancia en la iluminación en estudio. Muchas de mis fotos tienen un fondo gris, más oscuro, más claro, o incluso en negro, sin embargo en mi estudio sólo tenemos un fondo totalmente blanco (bueno, hay un fondo negro, pero apenas lo uso).
Lo que hago cuando decido qué tono de gris quiero para una foto, es disponer la luz de forma que, aunque la modelo aparezca correctamente iluminada, al fondo llegue la luz justa para que salga en la foto con el tono exacto. Esto se consigue puede conseguir de dos formas: tapando la luz con banderas para que la luz llegue sólo a la modelo, o aplicando una regla esencial, pero complicada de entender (yo aún me pego con ella a veces)…
Una regla vital en iluminación es la ley de la inversa del cuadrado de la distancia, nombre endiablado que esconde un principio muy sencillo: la luz, como cualquier onda puntual, pierde potencia según se aleja del motivo que ilumina.
¿Pero en qué porcentaje? Pongamos un ejemplo: si una fuente de luz tiene la potencia correcta a, pongamos, un metro de distancia, en el caso de que alejemos la luz a 2 metros, la luz será la cuarta parte de la que había. Pero si lo alejamos un metro más, la luz será la cuarta parte de nuevo, es decir, 1/16 de la potencia original. Y así sucesivamente, de forma exponencial. .. como veis, una locura. Pero para el caso que nos ocupa, es suficiente con tener en cuenta las distancias relativas, es decir, la diferencia entre la distancia luz/modelo y luz/fondo.
Para aplicar esto en el estudio, lo mejor es colocar el flash cerca del modelo, y alejar ambos del fondo. Pruébalo, y verás cómo la luz cae en picado, y donde tenías un fondo blanco o gris claro, tendrás un gris más oscuro. A partir de ahí, controlando la relación de distancias flash/modelo y flash/fondo, y realizando las mediciones correctas con el fotómetro (porque mides con fotómetro, ¿verdad?), podrás regular ese grado muy fácilmente.
Apuntes de iluminación en estudio (II): Luz frontal
En el primer artículo acerca de esquemas de iluminación en estudio, os comenté que os hablaría de los esquemas que más utilizo. Y si bien el esquema más usado suele ser la luz lateral, una de las luces más interesantes para iluminar un retrato es la luz directa, o luz frontal.
Con esta iluminación, el modelo queda envuelto frontalmente por el flash, lo que resulta en un relleno de todas las imperfecciones que encontrábamos al iluminar lateralmente el rostro. En este caso cualquier granito, relieve, etc. queda iluminado sin generar sombras, y la piel queda mucho más limpia y ‘joven’, por decirlo de algún modo.
El factor que en este esquema resulta decisivo es la altura a la que pongamos el flash con respecto al rostro. Como ya comenté, el rostro se define en base a sus sombras, y las que podemos generar elevando el punto de luz nos van a dar unos rostros muy intensos, también porque de este modo le damos mucha más relevancia a la mirada. En caso de tener demasiada sombra por la zona del cuello, ya sabéis, reflector por debajo y arreglado
Sin embargo, si ponemos la luz frontal por debajo de la mirada, el resultado es más tétrico e inquietante, como en las antiguas películas de terror de los años 30 y 40 (en este caso no he hecho una foto de demostración, no quería que Anita diera miedo, pero probadlo y veréis).
NOTA: habréis visto (y si no lo habéis visto os lo digo yo) que en estas fotos el fondo ha quedado algo más oscuro que en los esquemas que os enseñé con luz lateral. En el próximo artículo os explicaré el porqué.
Apuntes de iluminación en estudio (I): Luz lateral
Como os prometí hace unas cuantas entradas, voy a hacer una serie de artículos mostrando algunos de los esquemas de iluminación que más utilizo en estudio. No voy a entrar en detalles muy avanzados, tan sólo quiero bosquejar levemente los esquemas de iluminación que mejor me funcionan, para que podáis aplicarlos si os veis en un estudio y no sabéis muy bien qué hacer. El mundo de la iluminación en estudio es un tema casi tan grande como la propia fotografía, y yo tan sólo he rascado la superficie. Pero si puede ayudaros, o servir como punto de inicio para que experimentéis, bienvenido sea
Empezaré con el más “apañado” de todos: una luz lateral. En todas las ocasiones que me han explicado o que han ‘teorizado’ sobre este esquema, dicen que es el que más se usa en moda. Y por las revistas que he visto desde entonces, les doy la razón, es de largo el esquema más usado, y es bien sencillo: Una luz, ligeramente a un lado (45º), ligeramente cenital (30-45º están bien).
Con este esquema, la figura de la cara se construye en base a sus sombras, es decir, el volumen se crea en base a que la luz incide con mayor intensidad en un lado del rostro, y el otro queda más oscuro. Esto hace que tengamos más volumen en el rostro que, por ejemplo, en un retrato con luz frontal (ya lo veréis en la próxima entrega). Y la parte que queda en sombra, la podéis regular con el ángulo de incidencia de la luz. Esto, cuando analicéis una fotografía, lo podréis ver siempre revisando la sombra que se produzca en el fondo. En la foto que veis del set, podéis ver muy fácilmente la sombra, en este caso unos 45º, pero jugar a mover esa luz es lo que le da personalidad a la foto, así que no tengáis miedo a probarlo:
Y si no os gusta el otro lado de la cara tan contrastado, un reflector colocado en ángulo os dará el relleno que queráis, jugando con la proximidad y el ángulo de incidencia con el flash:
Aunque una última posibilidad (y si no tenéis a alguien que os ayude a sujetar el reflector, es la mejor opción) es montar un segundo flash, que os hará de relleno.
En ese caso es muy importante que midáis ambas luces por separado, de tal forma que la luz de relleno iluminará la zona de sombra en un contraste igual a la diferencia de puntos de luz que haya entre ambas luces (he intentado explicarlo de una forma menos enrevesada pero he sido incapaz, si tenéis dudas, comentadlo).
















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