Black Tie White Light: Esquema de iluminación y claves de procesado
Para la serie de lencería en blanco y negro que estoy desarrollando, tenía una idea muy clara: clave alta, fondo blanco, sombra marcarda en el fondo, y fuerte contraste. Al igual que cuando acometes un encargo, te planteas unos mínimos de puesta en escena, que sabes que te van a resultar problemáticos, pero que vas a tener que resolver. En este caso, la solución fue bastante sencilla.
Es esquema es sencillo a más no poder: dos flashes en contraluz con sendos paraguas reflectanctes plateados, casi frontalmente hacia la cámara, y un tercer flash, con un nido de abeja colocado casi frontal y ligeramente desde abajo, que es la que moldea la sombra. Qué obtenemos con esto? Varias cosas:
- Por un lado, los flashes traseros con los paraguas moldean la figura de la modelo, creando esa luz alta que la “saca” de la sombra que se genera detras, y le da volumen.
- Igualmente, al estar ligeramente girados hacia la modelo, envían luz al fondo, pero muy poca, de modo que entre luces parásitas y la que envía el nido de abeja, se completa la cobertura del fondo. Estos flashes se meten en el objetivo, y generan deslumbramiento que resulta en falta de contraste y una “textura” diferente. Aprovecho la textura y corrijo la falta de contraste posteriormente en el revelado.
- El nido de abeja es la estrella. Con la luz de modelado voy colocando la sombra desde el punto de vista de la cámara, para darle así personalidad propia. Y a partir de ahí, un ventilador, unas cintas de raso, y a trabajar con la modelo en poses, ideas, e imágenes.
- Al procesar, la clave es levantar luces, meter negros hasta empezar a perder detalles (pero sin perderlos), y ajustar el contraste, sobre todo en la zona de la sombra.
Sencillo, no creéis?
Apuntes de iluminación en estudio (VII): Órdago a la grande: esquema de iluminación con 5 flashes
En la mayoría de ocasiones una sola luz (y como mucho un reflector) puede dar todo lo que necesitéis para iluminar un retrato o solucionar cualquier sesión en estudio. Pero en otras ocasiones, o incluso para buscar nuevas opciones (e incluso para asustar a algún/a modelo) puede ser interesante poner la mayor cantidad de luces posibles. Sería algo así como demostraros a vosotros mismos que, en cualquier tesitura en la que os encontréis, seréis capaces de jugar con todo con lo que tenéis.
En este caso, el esquema es más sencillo de lo que parece:
Dos luces ligeramente laterales, para iluminar ambos lados del rostro
Dos luces de recorte cruzadas, que nos iluminan tanto el recorte de la cara como el pelo
Una luz con nido de abeja dirigido al fondo, que nos da un golpe de luz degradado y nos decora ligeramente el fondo
Como regalo, y aunque no sale arriba, luego hemos puesto en esta foto un ventilador dirigido desde abajo, para darle movimiento al pelo (además, es muy divertido!)
La clave en este tipo de esquemas consiste en controlar de algún modo la suma de luces. Este tema nos llevaría muchísimo tiempo desarrollarlo (y de hecho, yo aún no lo domino del todo!), pero para que tengáis en cuenta cuando coloquéis varias luces iluminando a una misma zona, siempre intento tener en mente las siguientes cuestiones:
Es fundamental medir cada luz por separado, para que no interfieran los resultados. Primero las luces principales, y después las luces de relleno.
Al colocar una luz de relleno siempre va a aumentar la luz principal, en una proporción que depende de la diferencia de potencias. Lo normal es que si el relleno tiene una potencia de un punto (diafragma) menos, la luz principal aumente un tercio del diafragma al que lo hemos medido. Algo que no es grave, pero que conviene tener en cuenta si vamos a añadir varios flashes porque el desfase puede ser importante.
Una vez están medidas una a una todas las luces, es conveniente realizar una medición con el esquema completo, para observar ese aumento de luz.
Dos luces de la misma potencia, al sumarse, dan como resultado una luz de una potencia un diafragma superior (por ejemplo: 8+8=11)
Si colocas dos luces y una de ellas tiene una potencia dos diafragmas inferior a la otra, esa luz prácticamente se anula (necesitáis poner muchas luces simplemente por poner, aunque no hagan nada? ésa es la solución).
Y por último, aunque no menos importante, conviene tener en estos casos activado el indicador de luces altas de la cámara al previsualizar la foto, no sea que en algún punto nos hayamos equivocado al medir. El histograma también es múy útil en estos casos, no cuesta nada echarle un vistazo de vez en cuando.
Apuntes de iluminación en estudio (VI): Dos ventanas frontales MUY cercanas: un comodín para retratos
Un esquema muy útil y efectivo para retratos, por el efecto envolvente que provoca, consiste en colocar dos luces, con ventanas más o menos grandes, frontalmente con la misma potencia y muy cerca del modelo. Nosotros nos colocamos entre medias de ambas luces, con lo que conseguimos un primer plano muy interesante.
Con este esquema la luz queda totalmente frontal, y al ser la fuente de luz más grande (cosa que logramos al acercarla), la luz se vuelve más difusa, y rellena prácticamente todas las sombras. A efectos prácticos, y este es un truco de “todo a 100″, poner dos ventanas a la misma potencia juntas es lo mismo que poner una ventana muy grande a una potencia un diafragma superior. En este caso, estas dos ventanas a f/8 de potencia dan “la misma luz” que una ventana de gran tamaño a f/11.
Entrecomillo “la misma luz” porque realmente no es así, pero eso es lo más interesante aquí… fijaos el reflejo especular que se crea en el ojo. Por si no lo habéis descubierto ya, el truco para averiguar el esquema de iluminación que se ha empleado en una foto es mirar atentamente a los ojos del modelo. Allí están reflejadas todas las luces (excepto las traseras, por motivos obvios), su forma y su posicionamiento. Con este esquema potenciamos ese reflejo, y logramos dos líneas blancas verticales, y la línea negra que deja el hueco, si la colocamos bien, da impresión de “ojo de gato”.
Apuntes de iluminación en estudio (V): Convertir un fondo blanco en un fondo negro
Al meterse dentro de un estudio a hacer fotos, nosotros creamos la luz desde cero, con todas las ventajas (sobre todo, creativas), pero también con todos los inconvenientes. Por ejemplo, en muchas ocasiones nos vemos limitados por el propio estudio en cuestiones de tamaño, número de flashes, potencia de los mismos… o incluso por algo tan sencillo como querer un fondo negro para nuestras fotos, y encontrarnos con que sólo tenemos un fondo blanco impoluto, resplandeciente, brillante… justo lo que no queríamos.
Como recordaréis, en un artículo anterior en el que hablábamos de las distancias flash-modelo y flash-fondo, veíamos que era relativamente sencillo conseguir diferentes tonos de grises sobre un fondo blanco, controlando la caída de la luz. Para llevar esto al extremo y conseguir un fondo totalmente negro, la teoría nos dice que la distancia entre el modelo y el fondo debería ser muy grande en comparación con la distancia entre el flash y el modelo. Pero muchas veces no dispondremos de tanto espacio… qué hacemos?
Aquí tenemos una solución (he aumentado la exposición para que se vea el esquema). Lo que hago aquí es colocar una luz dura (en este caso hemos usado un nido de abeja) de forma lateral, para que la luz no se difunda alrededor, y a la vez he colocado un panel negro (también llamado sticko) para que la luz no rebote detrás, lo que nos daría algo de luz en el fondo.
El resultado es particular, y quizás la luz sea demasiado dura para algunos, pero este tipo de iluminación tiene matices que marcan mucho el rostro, y puede ser útil en según qué casos. Otras opciones para conseguir resultados similares con luz difusa sería realizando tapados, es decir, colocar paneles negros alrededor de la ventana para bloquear la luz en todas las direcciones excepto en el modelo. Como siempre os digo, probad sin miedo, experimentad posibilidades y disfrutad… Quizás consigáis convertir las limitaciones en nuevas opciones creativas.
Apuntes de iluminación en estudio (IV): Dos luces laterales a 90º
Cuando comenté el esquema de iluminación con luz frontal, os decía que el ángulo de incidencia os daría el nivel de sombra del lado no iluminado del rostro del modelo, de forma que, si llevamos el ángulo hasta el tope de 90º, tendremos medio rostro iluminado, y la otra mitad en sombra (más allá de ese ángulo metemos la luz por detrás del modelo, y tenemos luces de recorte… ya comentaré algo sobre ellas más adelante).
Pero, ¿y si ponemos una luz lateral a noventa grados, y otra luz también lateral a noventa grados en el lado opuesto del rostro? La teoría nos dice que en ese caso tendríamos el rostro totalmente iluminado, no? Pues sí, pero con matices, porque el rostro no es plano, sino curvo, y esa curva se marca en el centro del rostro en la línea que marca la frente, la nariz y los labios… al poner pues esas dos luces, tenemos ambos lados de la cara iluminados, excepto una línea vertical de sombra que atraviesa el centro del rostro.
Por supuesto, esa sombra se puede regular, y el truco aquí está en desplazar al modelo levemente hacia adelante o hacia atrás, de forma que los flashes invadan más o menos el centro del rostro. El fotómetro de nuevo será un gran aliado en esta tarea, al igual que las luces de modelado del flash.
La segunda forma de regular esa sombra es metiendo una luz de relleno, evidentemente. En este caso, sin embargo, creamos una iluminación que envuelve totalmente al modelo, o al menos, en la parte que ve la cámara, que es lo que importa. Y el juego de luces que puedes manejar tiene tantas posibilidades y es tan divertido explorarlas, que sólo te puedo recomendar que lo pruebes por tí mismo.













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