Definiendo el blanco y negro
Hay muchos estilos en fotografía en blanco y negro, y van mucho más allá de desaturar (eliminar la información de color de la imagen). Tras mucho tiempo probando, creo haber encontrado el que realmente me gusta:
Una iluminación muy sobreexpuesta, con los blancos muy quemados, y unas sombras densas, pero con un contraste controlado en cierto modo. Éste es el Blanco y negro que me gusta, ¿cuál es el vuestro?
Sesiones en exteriores: saliendo de la zona de confort
Como fotógrafos, tenemos la gran ventaja de disponer de un rango de opciones creativas inmenso; incluso dentro de las diferentes vertientes fotográficas (fotoperiodismo, retrato, paisaje, deportiva, moda…) nos encontramos campos mas específicos donde desarrollarnos. Personalmente, y esto lo sabréis todos, mi principal estilo es el retrato, y mi hábitat natural está dentro del estudio. Es donde estoy más cómodo, donde puedo elaborar mejor mi fotografía y donde tengo total y absoluta confianza en el resultado que voy a obtener. Por supuesto he realizado sesiones en exteriores, eventos e incluso bodas, pero siempre me he sentido fuera de mi zona de confort. Necesitaba salir fuera y no pensar en ello como algo accidental, sino como parte de lo que hago.
Sin embargo, como de avanzar en este mundo creativo se trata, es siempre recomendable, sano, y hasta diría que imprescindible ponerse retos, plantearse escenarios nuevos y probarse a uno mismo en situaciones desconocidas e imprevisibles, salir, en definitiva, de esa zona de confort en la que nos acomodamos cuando tenemos algo que funciona. En mi caso, el objetivo era sencillo: paso demasiado tiempo dentro del estudio, y necesitaba salir para oxigenarme, coger aire fresco y pelearme de una vez con ese maldito bendito que es el Sol, con su luz y con sus juegos sucios cuando se esconde tras las nubes, desaparece durante el ocaso o marca las sombras más duras que existen sobre los rostros de los modelos que tengo delante de mi cámara. Todo un reto poder manejarse en un escenario tan diferente en esencia, pero donde buscamos del mismo modo unos retratos que nos puedan transmitir algo. El reto entonces, algo tan sencillo como controlar el escenario, re-aprender a exponer con luz natural, buscar las posibilidades reales de los exteriores como escenario fotográfico, y educar el ojo para ver dónde y como colocar flashes, si los necesitamos.
Así que me puse como deberes realizar varias sesiones en exteriores. Y tuve unas cuantas ocasiones! Por un lado, una sesión express con la actriz Gerardine Laka (también con la intención de testear el 85mm), tirando exclusivamente de luz natural. Un par de días después, tuve el placer de asistir al taller de iluminación con flashes de mano de Javier García Rosell, en calidad de huésped. No tiré muchas fotos, pero abrí mucho las orejas, y encontré muchas cosas que poco a poco iré aplicando a mi propio estilo, además de poder ver a 9 alumnos que realizaron unas fotografías soberbias. Y al día siguiente, ya tenía una sesión preparada con Eva Poza en los mismos jardines de la Plaza de Oriente, pero esta vez con un flash, para revisar en el terreno y con un día de reposo lo que se pudo ver en el taller con Javier.
Cuando estamos en un estudio, tenemos un lienzo en blanco (o mejor dicho, en negro) sobre el cual aplicamos las luces que queremos. Y como vemos la luz en términos de potencia, no hacemos caso a lo que el ojo nos enseña. Aunque haya luces de modelado, éstas no nos sirven de mucha ayuda cuando regulamos potencias y añadimos contraluces, por poner un ejemplo. Por ese lado aprendes que el ojo no te da la medida del resultado en la foto, y te acostumbras a ver sobre términos de potencia en lugar de ver simplemente lo que el ojo te enseña. Cuando vamos a exteriores, es muy común quedarnos sin embargo en captar lo que vemos, sin buscar una exposición que, aunque no se corresponda con lo que tenemos delante de nuestros ojos, sí que se corresponda con lo que tenemos en nuestra cabeza. Y en ese momento, podemos jugar a exponer con la luz del sol, buscando sombras para evitar luces duras, moviéndonos para encontrar un fondo adecuado (un truco: la cabeza siempre en una zona limpia) y valorar si necesitamos la posibilidad de complementar con flashes. En mi caso, tanto en el taller como en la sesión con Eva llevé un flash de mano (un SB-900) que utilicé en modo manual. El sistema CLS de Nikon me hubiera ayudado a resolver la situación equilibrando en TTL, pero me quité igualmente esa facilidad. Disponer de un flash externo en TTL es muy útil, pero manejarte en manual, y controlar la relación de potencias te ayudará a entrenar tu ojo, concretamente me enseñó a balancear mejor la compensación del flash en TTL.
Toda este aprendizaje, estos tres días con tres experiencias diferentes y poco comunes en mi trabajo habitual han hecho mella en mis fotografías. Durante los diez días siguientes he tenido dos bodas, a las que he asistido como fotógrafo y he podido encontrarme con situaciones parecidas, que he resuelto de un modo diferente, me he encontrado más cómodo y he podido centrarme más en lo que ocurría delante del objetivo, y menos en qué estaba haciendo la cámara. He podido aplicar mi visión, y he podido quitarme la sensación de “solucionar la papeleta”, sustituyéndola por la misma sensación de trabajo bien hecho que tengo cuando realizo un trabajo en el estudio. Y afortunadamente, esto es sólo el principio.
Salir de la zona de confort es una de nuestras obligaciones cuando tenemos una profesión creativa. Sentirnos incómodos nos ayudará a despejar la mente, abrir los ojos y las orejas y aprender cosas nuevas, o ver las viejas desde otro punto de vista. En este caso concreto, pude resolverme mejor con y sin flashes, logré ver sobre términos de exposición (en lugar de ver simplemente lo que el ojo me enseña), aprendí a mirar más allá de la modelo, a descubrir su entorno y a integrar la mirada dentro de algo más grande, a componer en definitiva sobre un entorno complejo, dando un paso más allá en la fotografía de retrato.
¿Qué reflexión podemos sacar de esto? Lo primero, que si habéis llegado hasta el final os merecéis un premio, porque os he dado la chapa de lo lindo! Pero lo importante es que no os conforméis con lo que tenéis, que intentéis siempre dar un paso más. Buscad los límites, y si los alcanzáis, dad un giro de 180º y buscad en otra dirección, veréis cómo se expande vuestra capacidad creativa, y llegáis más lejos de lo que pensáis.
Sesión Tela con Diana: de plantones, casualidades y esquemas complejos
El otro día os hablaba de los TFCDs como una fuente de aprendizaje, pero como todos os podréis imaginar (e incluso algunos sufriréis), también es una fuente de preocupaciones y quebraderos de cabeza. Hablar con una modelo, planificar, buscar ideas, hacer reuniones, buscar fechas, postponer, ajustar agendas, llamar y buscar equipo, para que dos meses después te cancelen por tercera vez a dos días vista de la fecha definitiva de la sesión, es un plato de muy mal gusto que te tienes que come
Como sea que ya estoy más que escarmentado de estos temas, he adquirido una norma no escrita: cuando se confirma una sesión, se hace. Sea como sea. Si alguna pieza del equipo falla, se sustituye, o se prescinde de ella. He tardado en asumir que el único elemento imprescindible en mi fotografía soy yo mismo, y yo nunca he cancelado una sesión, por lo que si yo estoy, el resto siempre es reempazable. Y así fue en el último caso en el que realicé un intercambio, la modelo falló y tirando de amigas, tuve la suerte de pillar a Diana Carrasco de nuevo con el día libre. He subido las fotos a Flickr, así que voy a comentaros un poco algunos detalles que alguno ya ha podido percibir y reseñar en los comentarios.
La cuestión más importante era que la sesión llevaba una preparación y unas circunstancias que requerían mucho color, saturación y brillos. Alba Artacho, de Mímate con Salero, me propuso un reto, porque si de algo ibamos sobrados, era de brillos. Pero brillos, brillos. Tanto las telas que usamos como único estilismo (una mezcla entre raso y gasa, muy reflectantes pero más rugosas que el raso), como parte del maquillaje tenían unos reflejos que queríamos destacar. En este caso opté por unas luces duras, de hecho utilicé una de las luces más duras que tengo, un flash de mano. Recordad: la luz dura o suave, es decir, la que genera sombras más o menos marcadas, la determina el tamaño relativo de la fuente de luz respecto del sujeto. Un flash de mano a un metro de la modelo es una luz dura, y nos genera sombras muy marcadas.
Para complementar, la luz principal era un paraguas reflectante, pero lo dejé un poco plegado, de forma que se convirtió también en una fuente de luz pequeña, y a su vez la dirección generaba brillos en la tela y en el maquillaje. Había pensado dejar caer el concepto de reflejo directo y familia de ángulos, pero daría para un post mucho más largo que éste. Si tenéis curiosidad, googlead, y si me lo pedís puedo prepararos un post explicativo.
Resultado de todo esto? Luces directas, mucho reflejo, y saturación en los colores. Completamos el set con un par de flashes a 90º, muy cenitales y con un par de banderas que nos tapan el reflejo directo, y sólo nos aportan una luz difusa en ambos lados de la modelo. Nos complementa la figura, y nos facilita el montaje posterior del fondo.
Como siempre que detallo un set de iluminación complejo, me quedo con la sensación de que por escrito no queda todo lo claro que podría quedar la intención de la iluminación montada. Sin embargo, aún tengo recelos a grabar un videopodcast, hice un intento en su día y no quedé muy satisfecho con mi forma de explicarme. Pero supongo que será cuestión de analizarlo, y practicar. Como siempre, cualquier duda en los comentarios.
Exposición individual “Six Degrees”.
Mi principal intención cuando monté la exposición “Six Degrees“, unas fotografías que realicé en 2009 y que pude por fin exponer al tamaño al que quería enseñarlas (un glorioso 50×70 sobre marco), no era precisamente venderlas, sino poder mostrarlas al tamaño al que creo que unos retratos tienen la fuerza y protagonismo que merecen. Y aún así, hubo algún interesado en comprar alguna de las fotografías, lo que me alegra todavía más.
Los que me seguís por Flickr o incluso por Twitter o Facebook sabéis que estos retratos son una isla en mi producción. Tiendo más a la belleza externa que a la introspección interna. Un campo que debería transitar más, lo sé. Pero hay campos de juego en los que hay que estar preparado para adentrarse, no sea que nos encontremos cerca del abismo, y asomarse al interior es necesario pero siempre arreisgado. Otro día hablaré de las zonas de confort, pero no hoy
Hoy sólo quería colgaros tres fotos de la sala Nudo Encuentro de Creadores donde estuvieron expuestas las fotografías durante este pasado mes de Junio, a modo de recordatorio de la expo, y por dejarlo aquí reseñado.
Tengo alguna expo más en ciernes, pero todo se contará a su debido tiempo. Pero la experiencia me ha gustado mucho, y tengo intención de repetirla a menudo, así que os tendré informados.
PD: A los que tengáis un blog mediante WordPress, comunicaros que ya han actualizado a la versión 3.2, incluye varias mejoras que merecen la pena, pero los requisitos del sistema cambian. Revisad vuestras instalaciónes
Todo lo que necesitas saber sobre el TFCD – Entrevista en XatakaFoto
Hoy se ha publicado en el blog Xataka Foto un artículo acerca de los intercambios TFCD, una rama de la fotografía donde me he movido bastante estos últimos años. Desde aquí agradecerla a Miguel Ángel Ordoñez que haya contado conmigo para exponer un poco mi visión sobre ese mundo que estoy abandonando poco a poco, en gran parte por falta de tiempo, ya que me ha dado muchas alegrías y me ha enseñado casi todo lo que se.
El artículo incluye una entrevista que os transcribo a continuación:
Artículo | Todo lo que necesitas saber sobre el TFCD












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