Al decidir que quería dedicarme a la fotografía, sentí una mariposilla de esas que te revolotea el estómago. Es fácil decir que haces fotos, y que las haces bien incluso, pero tomar la decisión y aceptar las implicaciones que conlleva enfocar tu carrera hacia tu pasión es un camino que se ve muy feliz, pero que está lleno de piedras. Y muchas de ellas nos las ponemos nosotros mismos, preocupándonos de cosas banales como si “seré suficientemente bueno”, “dejaré de apasionarme con la fotografía” o “habrá un hueco para mí”. Preguntas que aunque no dejaremos de hacérnoslas nunca, son más perjudiciales que beneficiosas, ya que nos bloquean en lugar de motivarnos en nuestro recién iniciado trayecto.
Hace un tiempo encontré una entrada en el blog de Cheryl Jacobs con “Lo que todo aspirante a fotógrafo debería saber”, que vienen a ser una serie de consejos para fotógrafos que empiezan a dedicarse por completo a su pasión. Este oficio es absolutamente vocacional, y esa ilusión que tuvimos en nuestras primeras tomas de contacto con la fotografía son el germen que nos llevará a una vida plena dedicada a nuestra pasión. No deberíamos dejar que los inconvenientes, las distracciones o los rodeos nos hagan caer en el estress o la frustración.
Os dejo a continuación una traducción aproximada del artículo, y por supuesto si tenéis algún otro consejo o queréis abrir debate sobre algún punto en concreto, vuestro es el panel de comentarios:
- El estilo es una voz, no un aparato ni una acción. Si puedes comprarlo, copiarlo, o descargarlo, no es un estilo. No busques tu estilo fuera; buscalo dentro.
- Conoce tu equipo. La suerte está bien, pero es algo en lo que no deberías confiar. Es como el dinero, sólo lo tienes cuando no lo necesitas.
- Nunca te disculpes por tu propio concepto de la belleza. Nadie puede decirte lo que deberías amar. Haz lo que haces sincera y abiertamente, no puedes construir tu sentido de la estética bajo consenso.
- Di no. Dilo a menudo. Puede ser difícil, pero te lo debes a tí mismo y a tus clientes. Rechaza trabajos que se ajusten a tí, y evita sobrecargarte. CUando estás estresado y agotado, no eres útil para nadie.
- Aprende a decir “Soy fotógrafo” a la cara y bien alto. Si no puedes decirlo y creer en ello, no esperes que nadie lo haga.
- No puedes especializarte en todo.
- No tienes que dedicarte profesionalmente sólo porque la gente te diga que deberías hacerlo! Tampoco tienes que dedicarle todo tu tiempo y tu dinero para tener éxito. Si decides ser profesional, fija tus límites antes de empezar.
- Conoce tu estilo antes de aceptar trabajos. Si no lo haces tí, lo harán tus clientes, y eso te convertirá en un mero “tomador de imágenes”. Cambiar tu estilo te obligará a empezar de nuevo, y eso es duro.
- Acepta las críticas, pero no las sigas ciegamente. Las críticas son opiniones, pero las cosas no son así porque alguien lo diga. Evalúa el consejo, al consejero, tu propio estilo y qué es lo que le conviene a tu trabajo, y aplica sólo lo que tenga sentido aplicar. Esto no te hace desagradecido, te hace independiente.
- Recuerda que si tu trabajo se parece al de otro, no hay ninguna razón para que un cliente decida contratar a ese otro. A menos que seas más barato. Y nadie quiere ser conocido como “ése fotografo barato”.
- Es más fácil enfocarse en comprar nuevo y mejor equipo que aceptar que podrías hacer mejores fotos con el que ya tienes. Comprar sin sentido es una distracción muy cara. Sólo necesitas una cámara decente y un objetivo decente. Gástate ese dinero sólo cuando hayas superado tu actual equipo y estés siendo limitado por él. No existen las balas mágicas.
- La fotografía de personas trata sobre las personas, no sobre la fotografía. Los grandes retratos son un efecto secundario de fuertes conexiones humanas.
- No olvides por qué empezaste a hacer fotografías. Una excelente técnica es una gran herramienta, pero un pobre producto final. Lo mejor que puede hacer tu técnica por tí es no llamar la atención. Nunca dejes que tu técnica esté por encima de lo que estés fotografiando.
- Nunca compares tu trayectoria con la de los demás. Esto es una maratón sin línea de llegada. Alguien podría empezar más rápido que tú, progresar antes que tú, pero cada corredor tiene su propio ritmo. Tu camino es tu camino, no una competición. Y nunca llegarás a la meta. Nadie lo hace.
- Acepta la frustración. Ello te empuja a aprender y a crecer, a ampliar tus horizontes, y a encender una llama cuando tu trabajo se ha enfriado. Nada es más peligroso para un artista que la complacencia.
Vía Photodino
Grandes verdades y, para variar, dichas con ánimo de empujar hacia delante, y no hacia atrás.
Esa es la idea… De hecho, recomiendo la lectura del post original en inglés, mi traducción es un poco “para salir del paso”
Estaría bien saber, en base a tu experiencia en este tiempo en el que “estás en ello”, cuáles son las enseñanzas/consejos/lecciones aprendidas que tú has sacado en claro.
Uf! Esto más que para un comentario, daría para todo un blog… puedo decir, aún así, que lo más importante que he aprendido es: sé tú mismo, se claro, transparente, trabajador, y sobre todo asume que esto es a lo que vas a dedicar tu vida. Con todas las consecuencias.
De todas formas tomo nota, intentaré contar en el blog experiencias vividas en primera persona, los principios son duros pero se puede aprender mucho, si tienes las antenas abiertas
Amén!!
Lo fácil que es empezar a hacer fotos y lo difícil que es dar el paso a ponerte a trabajar como fotógrafo.
Un saludo,