Odio y Felicidad

Muchas veces dejamos que el odio nos invada. La sensación de creer que nuestra mente puede influir en la vida de los demás sólo con dirigir el odio hacia alguien. Deseamos, NECESITAMOS, que esa persona sufra hasta lo indecible, tan sólo una pequeña parte de lo que nosotros estamos sufriendo en ese momento. Y cuando vemos que esa persona no sólo no cae en ese círculo de magia negra que tejemos a su alrededor, sino que además sale adelante con su vida, nos sentimos desconsolados, y caemos aún más hondo en el pozo de lástima y negura en el que nosotros mismos hemos decidido lanzarnos sin arnés ni esperanza de salir de él.

Ésto, queridos amigos, es lo que ocurre cuando alguien te jode. Y es uno de los mayores errores que podemos cometer en toda nuestra vida. Es como si el ser humano sintiera la irrefrenable sensación de odiar, de ser desdichado y de intentar hacer pasar a los demás por el mismo trance. Somos envidiosos, rencorosos, prepotentes, chulos, egoistas… y queremos que el resto del mundo gire según nuestros designios vitales y diabólicos, para que todas las criaturas que nos han hecho daño paguen por sus inmundos pecados.

Pero qué ocurre si abandonamos el odio e intentamos comprender que todo lo que nos ocurre tiene un sólo germen, y está dentro de nosotros mismos? Asomate a tu interior, mira dentro de tu ira, y busca el detonante de todo ese dolor que te consume. Te encontrarás a tí mismo, lleno de rabia y de dolor, y empeñándote en no ser feliz. En ese momento te darás cuenta de que eres el culpable de todo lo que te ocurre.

Hace unos días Enrique me mandó un artículo en el que unos científicos defendían la teoría de que es imposible alcanzar la felicidad, ya que nuestro cerebro no está preparado para eso. Aunque puedan tener algo de razón (el dolor y el placer son caras de la misma moneda), creo que la felicidad está un paso más allá de todo eso. El dolor y el placer son factores, de acuerdo, pero ambos son estímulos externos, que no puedes controlar totalmente. Pero en tu interior tienes la llave para controlar esos estímulos, y eres tú mismo, el que siente esos estímulos, eres tú el que los interpreta y los integra en su experiencia vital. Esos estímulos se acaban, y qué te queda? Quedas tú.

No estoy hablando del poder de la mente. La mente es otro instrumento más que tenemos a nuestra disposición. Estoy hablando de TÍ, de tu conciencia como ser, dueño de una mente pero también de un corazón, de un alma y de unas manos. Todo eso son instrumentos para vivir, amar y soñar, pero tú los administras en pro de un obetivo. Y ese objetivo es lo que conseguirás.

Por eso nos cuesta tanto ser felices, porque erramos el objetivo. Y es que no hay verdad más cierta que la que dice: “Ten cuidado con lo que deseas, puede convertirse en realidad”. Si lo que deseas es bueno para tí, seras feliz. Pero si lo que deseas es malo para tí, serás desdichado. Y nos empeñamos en desear cosas malas para nosotros, una y otra vez, y al conseguirlo nos lamentamos de nuestra fortuna.

Pues entérate de una vez: TÚ ERES LO QUE PIENSAS! Y la felicidad es el grado de aceptación de lo que te ocurre, que no es sino producto de tu propio ser manifestándo sus deseos en el mundo real.

En mi vida me han ocurrido muchas cosas, y he dejado que el odio penetre en mí hasta la médula, pero tras caer de lo alto te planteas qué sentido tiene, y aprendes a vivir no sólo sin odio, sino con amor, y desde entonces, siendo consciente de que todo lo que me ocurre es producto de mis deseos, vivo absolutamente feliz. Sí, lo confieso, SOY FELIZ, en un estado como jamás lo he sido. Y hace mucho tiempo que lo soy, viviendo sin odio hacia nadie y abierto a todo lo que el mundo me ofrece. No he querido lamentarme por mis problemas con mi madre, ni cuando logré deshacerme del lastre que suponía seguir con una relación muerta, nisiquiera cuando descubrí que trabajar 33 horas seguidas era posible, tampoco cuando me despreció por ser novio de mi novia, ni cuando me despreció por ser mejor que él. Todas estas cosas que pueden ocurrir a mi alrededor son azares, son los deseos de los demás manifestándose, su odio, su egoísmo, su ira, su envida. Pero no es la mía. Y cuando todos esos sentimientos desaparezcan, sólo quedaremos nosotros, limpios de mierdas, para seguir adelante nuestro camino, juntos o separados.

Me encantaría seguir con este post, pero lo dejaré para otro momento… ahora mismo tengo que seguir cumpliendo mis sueños.

About Antonio García

Comments

2 Responses to “Odio y Felicidad”
  1. Anonymous dice:

    Coño Toñito! Son casi las 2:00 y parece que me esté leyendo a mi mismo hace un año. Vaya rallada me ha entrado.

    Ya sabes, la misma mierda a tragar. Por mucho que te la disfracen con fresas, la pastilla del germen de las malas cosas será siempre difícil de tragar.

    A mi siempre me quedará mi música, mis amigos y un cojonudo cielo azul sobre mi cabeza.

    Enrique

  2. led-zep dice:

    Ay marqués, cuantas cosas raras nos quedan por ver… y como siempre, seguimos adelante.

    Un abrazo hermano.

Speak Your Mind

Tell us what you're thinking...
and oh, if you want a pic to show with your comment, go get a gravatar!